Pedro Bernardo en fiestas
Dato con alguna antigüedad menor pero importante,
es que el retablo mayor de la Iglesia Parroquial que
se instaló en 1745, ya tiene el hueco con las
alegorías de San Roque, especialmente destinada
para la imagen del Santo, que por otra parte ya figuraba
en el anterior altar mayor y que había sido
adquirida en el año 1678 en el precio de 1.100
reales. Este dato aparentemente trivial, en realidad
es importante, y califica a la fiesta de San Roque,
“la sanroquera” como varias veces centenaria.
Prescindiendo de antiguos recuerdos
y nostálgicas tradiciones perdidas, la fiesta
hoy es alegre y jaranera. En tales fechas hay mucho
público, pues a lo veraneantes forasteros se
suman los que procediendo del pueblo viven fuera y
procuran no perderse “ la función”.
Aunque el atractivo central son los
festejos taurinos bastante cuidados los serios, que
suelen ser tres o cuatro tardes y capeas de vaquillas
por las mañanas, hay diversidad de festejos
ya que el Ayuntamiento costea varias orquestas que
actúan en los bailes en la plaza a partir de
la víspera en la que tiene lugar el pregón
de las fiestas y el desfile de cabezudos y “majorettes”,
poniendo aires de fiesta por las calles del vecindario,
y haciendo las delicias de la chiquillería.
Esa noche de vísperas se ha
popularizado la costumbre del “pote”,
que es siempre un guiso de patatas al estilo “campero”,
no siempre bien guisadas, pero siempre buena ocasión
para la diversión y el jolgorio, sobre todo
la gente joven, que recibe el día de la fiesta
alrededor del “pote” de patatas.
No hay que olvidar, que en estas fiestas de San Roque
también se oye, por desgracia cada vez con
menos frecuencia, la ronda, compuesta por jóvenes
y veteranos del lugar en eso de los instrumentos de
cuerda. El sonido de las laúdes, bandurrias
y guitarras, así como el canto de sus jotas
y rondeñas en medio de la noche, proporcionan
un despertar agradable y a su vez nos hacen retroceder
a otros tiempos.
El Cristo es la otra fiesta. Se refiere
a la festividad del Santísimo Cristo de la
Vera Cruz en el día de la Exaltación
de la Santa Cruz, tiene lugar, como en otros muchos
pueblos de España el 14 de Septiembre, precedida
de un solemnísimo novenario que da comienzo
el día 5, presidida por el Mayordomo y la Corporación
de la Cofradía de la Vera Cruz, asociación
instituida canónicamente en 1575, y que por
ser fiesta de la titular de la Cofradía, se
deduce lógicamente que la fiesta del Cristo
es la de más antigüedad y tradición
en nuestro pueblo.
Tienen en el aspecto profano las
mismas características festivas que la de San
Roque. Pregón de fiestas con desfile de charanga
y cabezudos, el pote, orquesta para bailes públicos
en la Plaza, las dianas callejeras, incluso los toros,
corridas por las tardes y capeas de vaquillas por
las mañanas, pero hay cosas que distinguen
las dos fiestas: las de San Roque son más multitudinarias
y festivas y las del Cristo, por razón de las
fechas y de la devoción a la imagen, son más
intimistas y emotivas, más del propio pueblo.