Pedro Bernardo en fiestas
Las fiestas populares de los pueblos como manifestación,
son populares y variopintas, como lo son sus tierras
y sus gentes, y cada uno tiene las suyas en las que
se retratan en cierto modo sus costumbres muchas veces
ancestrales y el carácter de sus habitantes.
Eso a grandes rasgos se comprende fácilmente
viendo bailar la jota aragonesa, o una muñeira
gallega, o una noche en la feria de abril de Sevilla.
Pero no es necesario llegar a tanto, y a más
pequeño nivel también vale la afirmación.
Aunque los tiempos han cambiado y hay cambios evidentes
en las costumbres y en las diversiones, nuestras fiestas
siguen gozando de la participación popular
y son esperadas y acogidas entre general regocijo,
sobre todo las de verano.
La fiesta religiosa de San
Roque se sitúa el 16 de Agosto, con
misa y procesión con la imagen del Santo profundamente
adornado con abundantes ramos de albahaca, que perfuman
el aire con intenso olor a fiesta. Aunque al ser también
fiesta de guardar el día 15, fiesta de la Asunción
de la Virgen, se incorpora también a la “función”.
Debido a la gran afluencia de forasteros por ser el
mes “punta” de las vacaciones de verano,
es la más multitudinaria y bullanguera de nuestras
fiestas locales.
Duran las fiestas varios días, dependiendo
de cómo se encajan en el calendario, haciéndolas
coincidir con un fin de semana, bien al principio
bien al final, con lo que pueden alargarse los festejos
como uno o dos días, ampliación que
lógicamente siempre es bien acogida.
La celebración de la fiesta
de San Roque, muy extendida por todas las regiones
españolas, se vienen celebrando en el pueblo
de muy antiguo sin poder precisar fecha exacta de
ello.
El dato fidedigno de más antigüedad
se encuentra en el Libro Becerro de la Parroquia,
que cita que cuando se hizo la “Plaza Nueva”,
en 1697 “para correr los toros” ”..se
mataron seis en dicho año el día del
señor San Roque..” lo que nos da con
seguridad, al menos tres siglos de celebración
de la fiesta.