Ahondando en la historia - La Gran Osera
En la baja Edad Media estuvo de moda
la literatura cinegética y como ejemplo máximo
de ella en castellano tenemos El Libro de
La Montería de Alfonso XI. Los correspondientes
códices, escritos y copiados entre 1340 y 1350,
se conservan en Sevilla y El Escorial y fueron analizados,
transcritos y publicados en 1877 por D. José
Gutiérrez de La Vega.
El Libro de La Montería,
aparte de relacionar hechos y personajes de la época,
aporta una valiosísima descripción pormenorizada
de los diferentes montes de los reinos de Castilla
y León en los que la abundancia de caza mayor
hacía posible las monterías, en algunas
de las cuales participó el propio D. Alfonso
XI, ordenados por regiones y comarcas, siendo una
fuente importantísima para el conocimiento
de la geografía histórica bajomedieval
de los dominios castellanos. En él se describen
de forma prolija montes, arroyos y ríos, poblaciones,
dehesas, caminos, castillos, etc. por lo que si se
tiene suficiente conocimiento de la toponimia de una
determinada comarca descrita en el Libro es posible
extraer cuantiosa información.
El actualmente denominado Valle del
Tietar se describe en el capitulo IX, dentro de La
Tierra de Ávila y en las diferentes descripciones
de los montes son perfectamente reconocibles actuales
poblaciones, arroyos, etc., cuyos nombres apenas han
sufrido modificaciones. Son citadas en numerosas ocasiones,
entre otras poblaciones, Candeleda, Arenas de San
Pedro(Arenas), Guisando, La Parra, Ramacastañas,
Lanzahita (Lanzafita), Pedro Bernardo (Pero Bernaldo),
La Adrada, La Iglesuela (el Iglejuela), Santa María
del Tietar (Escarabajosa), Navalcán, Hontanares,
La Higuera (La Figuera), Casa Vieja, Navamorcuende
y otras muchas que han desaparecido o cuyo nombre
no hemos sabido reconocer.
Como denominador común a todo
el Valle del Tietar nos encontramos la abundancia
de osos y de jabalís pero hay algunas áreas
en las que debería ser especialmente abundante
el oso, ya que El Libro dice claramente que es “buen
monte de oso en ivierno et en verano”, lo cual
significa que los osos criaban e invernaban en ellas.
Entre estas áreas, una verdadera osera, cabe
señalar gran parte del actual término
municipal de Pedro Bernardo.